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martes, 1 de abril de 2014

UNIVERSO, 2º-B

Desde luego,
en medio de tanto desorden,
permítanme,
pero, si me encargara de construir un Universo,
–y no es por presumir–
me lo pensaría dos veces.

Consideraría
acercar algo más los planetas,
suprimir, discretamente, la termodinámica,
recortar algo el magnetismo,
hacer más liviana la gravedad.

Si me pusiera manos a La Obra,
dudaría si tanta agua y tanto desierto,
cada uno por su lado,
si las mónadas, los átomos, los quarks
protegidos por sus órbitas inquebrantables,
tan neuróticos en sus universales constantes,
no deberían dividirse
y juntarse y asociarse
con un poco más de alegría,
deshaciendo, de vez en vez,
la solemnidad –la atómica pesadez–
de la tabla periódica.

Y, desde luego, me tomaría más en serio
– lo siento –
tanto el tiempo como el espacio:
no sería capaz de conceder
que las cosas acabaran como acaban
(y multiplicadas en mil y un universos paralelos)
sin otra, al menos otra, oportunidad.

¿La luz ?
es un buen material, curioso,
aunque no lo acabo de ver del todo claro.

¿El vacío?
No parece buena idea
un lugar donde no se puede respirar hondo
(y que conserva y no sirve para conversar)

¿La electricidad?
No estaría mal
si no fuera por los enchufes,
por los diodos, los semiconductores,
la impedancia, los transistores,
y la resistencia a apagarse a tiempo
en algunas noches de verano.

Si me permito ceder,
tal vez, en una o dos cosas, 
la fotosíntesis no me parece mal,
los ríos de montaña,
el mar cuando amanece,
quizá, alguna flor, la nieve, 
y tres o cuatro personas
que no mencionaré por no ofender
a la inhumana Humanidad.

[El hombre, en general
– o en menor grado militar – :
un diseño atascado
de tanto anhelo
de tanta duda
ergo
de tanto pensar
para nada, para nada.]

¿La antimateria?
Una complicación,
una idea de esas de cuando vuelves de juerga,
bueno, quizá, por jugar (a no ser).

¿El Big-Bang?
Espectacular, sí,
pero un pelín exagerado,
ruidoso, hortera (muy valenciano, discúlpenme)
– y, definitivamente, insostenible.

Un fracaso, este Universo,
permítanme.

¡Ah! ¿El fracaso?
Eso estuvo bien:
aquí nos tiene, peleando,
bien ocupados,
day by day.



sábado, 22 de marzo de 2014

SOS (terrible)



Volar
en un ciclomotor,

Ser
el detective de esa serie
de HBO,

Amar
en una posición 
perfectamente matrimonial,

Gritar
lo justo,
y en voz baja,
(o ni siquiera, ni siquiera gritar).

Luchar
sin tregua, sin reservarse nada,
hasta conquistar
otra (nueva) red social.

Soñar vestido,
mirarse en el espejo
como a una estrella:
sabiendo que sólo es la imagen lo que queda,
el brillo residual.

Vivir de lado, 
como entras en el mar cuando hay olas,
para no arriesgar,
para no salpicar(te).

Hacer, en fin,
esta poesía sostenible
sin rima,
sin apenas mensaje,
sin vida, sin tripas, sin sangre,
sólidamente sustentada
en la ocasional y leve presencia
de lo banal.

Habrá que romper en insostenibles pedacitos
todo esto que –tan aburridamente–
nos sostiene.

Y volver a notar el hambre,
la verdadera, terrible hambre,
la que se agarra a la garganta,
la que no te va a dejar. 





domingo, 22 de diciembre de 2013

PREGUNTA S.A.

¿Quién es el dueño de septiembre?
¿Quién recuerda los obvios beneficios
             del invierno,
                    del futuro,
                        o del silencio?
¿Quién nos garantiza lo ordinario?

¿Dónde se almacenan las ausencias?
             ¿o la infancia?
                      ¿dónde la impaciencia?

¿Cuándo crecemos? y, sobre todo, ¿por qué?

Tú, que pareces tan list@, 
dime:
                    ¿Cuál es la unidad de medida
                     del desamor? 
                     Y... ¿tiene múltiplos?


domingo, 24 de noviembre de 2013

SPAM


Recuerdos anónimos pueblan
mi memoria,
se esconden entre pliegues,
entre arrugas.
En las curvas estrechas pronuncian
su letanía.

Y no encajan, no han sido nunca míos.

De alguna forma lo sé:
son fragmentos perdidos
de alguna otra conciencia
que vienen a reproducirse,
a ocupar,
huérfanos de su legítimo propietario.

Recuerdos virales,
spam,
pensamientos agazapados
entre las coherentes líneas de mi historia,

               transforman
                                matizan
                                             reformulan

mis experiencias más sólidas:

alteran
el sentido de cada rostro;
la luz suave, cálida,
ahora es bruma
o, al contrario, 
se desmiente y
deslumbra y ciega;

las palabras de aliento
tienen ahora segundas lecturas,
intenciones torcidas;
los tonos agrios del sarcasmo
tiñen los elogios antiguos;

lo ingenuo decae en absurdo
o infantil
o estúpido.

Recuerdos injertados
que se reproducen,
se adaptan, migran y mutan:
y puede que, más tarde, 
y desde aquí,
                                         te infecten.


viernes, 15 de noviembre de 2013

ENTRETEXTOS (1) [el poema que había allí dentro]


(DE)GENERACIONES (II)

de Enric González

Navegar la vida,
tan voraz y descerebrada,
sacrificada en la guerra
de nuestros antepasados,
a ratos fanática y a ratos
abúlica,
abrazada a un cuerpo presente.

La libertad sobrevive,
de momento
(simples cuestiones contables:
irá replegándose, emigrando)

Lo único a nuestro alcance
no existe más allá de mañana:
una asfixia en proyecto
(en nombre de quienes vengan
después).






Generaciones

elmundo.es


Navegar junto a la costa mediterránea obliga a pensar en el destrozo cometido. Quién iba a decir que mi generación, la de quienes hemos pasado ya la mitad de la vida, resultaría tan voraz y descerebrada. En unas pocas décadas hemos cubierto de cemento el litoral y lo hemos alicatado con un gusto atroz; hemos generado una deuda (el casi billón del Estado, más las autonomías, los ayuntamientos y lo privado) con la que, incluso tras la previsible reestructuración, cargarán nuestros descendientes; hemos permitido que la corrupción se filtrara por todas partes hasta convertirse en endémica. Hemos dejado, en fin, el país hecho unos zorros.
Tenemos algo de Sísifo. Las dos generaciones anteriores, la sacrificada en la guerra civil (especialmente en el bando perdedor) y la que sobrellevó el franquismo, legaron una cierta herencia material pero le añadieron, por desgracia, serias flaquezas morales: un vago ánimo de revancha, un desprecio abstracto hacia lo público y, lo peor, la íntima convicción de que el largo puteo ejercido sobre nuestros antepasados nos otorgaba derechos inalienables.
Mirando hacia más atrás vemos algo parecido. Las generaciones del siglo XIX español, tan terrible, legaron una España cada vez más pobre y dividida, a ratos fanática y a ratos abúlica, abrazada a los jirones de un imperio ya fallecido pero aún de cuerpo presente.
El gran proyecto de nuestra generación consistía en la libertad, el europeísmo y la prosperidad, unidos en un solo paquete. La libertad sobrevive, de momento. La prosperidad se ha terminado y el europeísmo se ha reducido a simples cuestiones contables. El proyecto Erasmus, que no se inventó para que los jóvenes retozaran, sino para habituar a la nueva generación a compartir un espacio único, el europeo, con sus idiomas y su diversidad, irá replegándose. Para qué dar becas, si los chavales acabarán emigrando sin coste para el Estado.
¿Qué podemos hacer? Lo único a nuestro alcance, porque no cuesta dinero, es mejorar la moral pública. Y tal vez recuperar el europeísmo como ideal, no como ubre. No parece, sin embargo, que vayamos a ponernos a ello. Cada uno, dentro de su ámbito (desde la clase política a las castas profesionales), intenta salvar lo que puede y ocultar los pufos bajo la alfombra. El futuro no existe más allá de mañana. Hemos convertido lo que llamamos austeridad (en realidad una asfixia del crecimiento) en el único proyecto colectivo. Pronto, en nombre del empleo, volveremos a edificar y a quemar recursos ambientales. Quienes vengan después nos estarán eternamente agradecidos.


martes, 15 de octubre de 2013

iRacional

Soy tan impaciente
que me despierto
exigiendo un nuevo día
cada noche
(y me enojaré si no vuelve
cada día, también,
a despertarme).

Soy tan impaciente
que no atiendo a razones,
ni al credo,
ni al reloj,
ni a los consejos de los médicos,
ni al amor,
ni a la suerte.

Aunque soy, también 
(y de algún modo), 
equidistante:
y me espero,

siempre que me dejo,

siempre que puedo.

martes, 10 de septiembre de 2013

JUSTICIA POETICA

Recordad:

Szymborska escribió: 
"Yo tenía razón. Sólo que eso no significa nada"

Brecht escribió: 
"pero el corazón sigue moviéndose deprisa/ y la sonrisa sigue siendo dulce"

Celan escribió: 
"Ruega, Señor, ruéganos, estamos cerca"

Auden escribió: 
"en la prisión de sus días, enseña al hombre libre cómo dar gracias"

Cristina Peri Rossi escribió: 
"Orad:  ella ha abierto sus piernas. Todo el mundo arrodillado"

Maiakovski escribió: 
"¡Encender toda el alma para una tan solo! ¡Ordenarle que arda con mis versos!"

Ajmatova escribió: 
"Toma para esto cualquier forma, irrumpe como granada arrojada, o furtivamente, con una pesa, como un bandido experto"

¿Pessoa? escribió: 
"El poeta es un fingidor. Finge tan completamente que hasta finge que es dolor el dolor que de veras siente."

Jean Cocteau escribió:  
"La poesía es imprescindible, pero me gustaría saber para qué"

es justicia (poética) que pido en Murcia a 22 de Julio de 2013